Fuegos Artificiales_2016

Una año más, Pirotecnias Zaragozana nos sorprende con una traca de final de Pilares espectacular. Y este año tengo además la suerte de poder fotografiarlos para ellos.

Desde una ubicación de lujo, he disfrutado un año más del final de los Pilares con una despedida explosiva llenos de color y espectáculo.

No hay mejor manera de acabar las Fiestas del Pilar, que con estos fantásticos Fuegos Artificiales.

Sirvan estas imágenes para despedir unas Fiestas en honor a nuestra Pilarica.

 

Corazon sobre el Pilar

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Diario de la India / Día 5 (Despedida)

7 de febrero 2016

Despedida de la Fundación Vicente Ferrer

Hoy acaban nuestros días en la Fundación. No sé si podemos resumir lo que significa marcharnos de allí, pero si tuviéramos que elegir una palabra para este día, sería TRISTEZA.

El viaje continua, aun nos queda una semana y varios rincones por visitar. Pero de alguna manera, somos conscientes de que lo más intenso y vivo del viaje termina aquí. A partir de ahora, seremos unos turistas más de la India.

Lo que hemos vivido en cada aldea, los momentos compartidos con la maravillosa gente de Anantapur, la protección y mimo con que nos ha obsequiado cada día la Fundación y los grandes momentos que nos han hecho sentir, formarán parte ya para siempre de algo muy importante en nuestras vidas…

Cerramos definitivamente la habitación 31, que nos ha regalado tantos momentos maravillosos en un espacio muy breve de tiempo.

Juntarnos todos a compartir juntos una cerveza y unas risas a última hora del día será más complicado a partir de ahora, y seguro menos entrañable.

Aquí se creó un gran lazo entre nosotros, aunque creo que realmente no fuimos conscientes hasta que llegamos a nuestras casas de lo que hemos vivido y de lo hemos dejado allí.

Ojalá logremos mantener ese hilo afectivo que se creó en la India, en los que fueron seguro, algunos de los días más intensos de nuestra vida.

Subimos en los coches, los mismos que cada día nos habían llevado de aldea en aldea. Mientras la “Señorita” suena en el cd del todo terreno. Nos vamos de allí, con la misma música que pocos días antes nos trajo, aunque hoy suena mucho más triste.

Y así, con los corazones encogidos, nos alejamos de la Fundación Vicente Ferrer, inmensamente agradecidos por lo que hemos vivido allí y con la certeza de que algo ha cambiado en nosotros.

Diario de la India / Día 4

6 de Febrero 2016

Inauguración de las casas en Anatapur

Con muy poquito, se hace mucho. Con una pequeña donación de los fotógrafos que fuimos a este viaje, se inauguró una casa para una familia de Anantapur.

Es esta una más de las luchas de la Fundación Vicente Ferrer. Qué todas las familias tengan un lugar digno donde vivir.

Tambores, flores, pulseras, bindi (o punto rojo), agasajos repetidos día tras día, para darnos la bienvenida por unos méritos inmerecidos.

Deslumbrados nuevamente por miradas infinitas que día tras día, nos sorprenden, nos desnudan, nos llenan un alma que se llenará de vacío cuando estas solo sean un recuerdo.

Si tuviera que retener un sentimiento especial del día de hoy, sería sin duda una mujer, que podría ser centenaria, aunque en la India quien sabe , quizá no pase de los 60 o 70. Difícil saberlo.

Si tuviera que quedarme con un rostro para recordar, sería sin duda el de ella.

Si tuviera que quedarme con un instante, sería el momento en el que cogió mis manos y nuestras frentes reposaron la una junto a la otra.

Si tuviera que quedarme con una sensación, sería la paz de ese momento, la paz que sentí a través de sus manos, ese sentimiento nuevo e indescriptible, ese momento en el que uno se quedaría ahí, sin más. Sé que algo nos transmitió a todos los que nos tomó las manos, y a todos sin excepción, nos tocó el alma cuando lo hizo.

Mi pequeño homenaje para ella, la mujer que más me ha impactado en toda mi vida.

Diario de la India / Día 3 (Parte 2)

5 de febrero 2016

Apadrinamientos

No imaginé en ningún momento, cuando íbamos en dirección a la aldea donde conoceríamos a los niños que habíamos apadrinado durante el viaje, que iba a sentir algo tan profundo como lo que sentí. Emocionalmente, me cogió por sorpresa y no estaba preparada para algo así.

Toda la aldea nos esperaba a nuestra llegada, preparados para el recibimiento, con sus bandejas para acicalarnos, con sus pulseras para colocarlas en nuestras muñecas, con su alegría, con sus sonrisas, con su ternura.

Ella, Alekhya, estaba allí, entre el comité de bienvenida. La había visto en fotos, pero no la reconocí. Al natural era maravillosa.

Me robó el alma desde el primer instante, la primera vez que echó sus brazos sobre mi cuello y me abrazó con fuerza.

Tomó mi mano, y apenas la soltó durante todo el tiempo que pasamos en la aldea. Me abrazó mis veces, me regaló su sonrisa otras tantas. Me dejó acariciar su ternura a través de sus ojos durante todo el tiempo que pasé con ella.

Para lo que viví, vivimos, durante todo el día, cuesta encontrar las palabras, si es que las hay.

Cada uno de nosotros, fuimos conociendo a nuestros niños apadrinados. Fuimos víctimas de una generosidad sin límites para la que nuestros corazones no están preparados. Por eso, nos dolió el alma de tanto sentir, de tanto emocionarnos. Vi el brillo en la mirada de cada uno de mis amigos y compañeros de viaje. Unos a otros, a veces, nos buscábamos con los ojos buscando ese apoyo de algo que nos desborda de tan grande que es.

Nos agasajaron, abrazaron, nos tomaron las manos, nos bailaron, nos hicieron reír, nos hicieron llorar, nos secaron las lágrimas entre risas.

No estamos acostumbrados a vivir algo así. No estamos acostumbrados a lo auténtico, a lo esencial. No estamos acostumbrados a que te den tanto quien no te conoce y nada tiene. No estamos acostumbrados a tan inmerecido agradecimiento, a una generosidad sin límites. No estamos acostumbrados a sentir de estar manera.

Alekhya, colocó en mi cuello un collar de flores, el mismo que pasó simultáneamente por su cuello, uniéndonos para siempre. Ojalá hubiera podido conservarlo, con su olor a flores frescas, con todo el cariño y mimo con el que fue hecho. Hubo un antes y un después de este día en el viaje, también en mi vida. Supe que nuestra capacidad para sentir no es ilimitada y que emocionarse de una forma tan intensa y tan continuada, rebasa.

Aun hoy, me sigue emocionando recordarlo.

Diario de la India / Día 3 (Parte 1)

5 de Febrero 2016

El Mercado

Cuando dijeron de quedar a las 6 de la mañana para ir a fotografiar el mercado, la verdad es que pensaba que iba de coña, pero no.

Era totalmente de noche cuando salimos de la fundación y cogimos el tuc tuc que nos llevaría directamente al mercado. Circulamos entre el caos de las calles, donde ves aparecer motos, autobuses, coches, tuc tuc de frente, y nadie parece inmutarse. A los dos días de estar en la India, tampoco nosotros. Uno aprende que en la última milésima de segundo, uno de los dos va a echarse a un lado evitando el choque frontal, casi siempre….. De cualquier manera, ir en el interior de estos curiosos coches indios, no deja de ser una divertida aventura cuando vas en grupo. Vivimos momentos entrañables en el interior de estos pequeños vehículos amarillos.

El mercado es increíble. Si alguna vez, como fotógrafos, nos surgió la pregunta de donde nació el círculo cromático, ahí teníamos la respuesta: nació en un mercadillo indio. Ahí puedes encontrar toda la gama de colores, combinados de formas maravillosas, entre judías, tomates, ajos y patatas. Un mercado indio es introducirse en un cuadro y formar parte de cada brochazo de color. La luz, viene de sus miradas, de sus sonrisas, que emergen entre las telas que les cubren, con frecuencia, casi en su totalidad. Una y otra vez, te encuentras con ellos, sin necesidad de hablar en el mismo idioma, a través de su mirada, que en la India nace de lo más esencial del ser humano, y te arrastra hacia algo profundo desde el respeto, la espiritualidad y la serenidad.

Y hoy, cada vez que contemplo estas fotografías, no puedo evitar sentir que hay otra forma de vivir, de mirar, otra forma de existir.

Volvemos pronto a la Fundación. Hoy nos espera uno de los días más importantes. Vamos a conocer a los niños que hemos apadrinado.